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Digesto Sandia

Capta-boludos

Capta-boludos

La imagen de Camila agarrando los barrotes, con el peinado de una chica de 20 años. Con mirada entre guerrillera y entusiasta de mirar tele con la mamá. Camila, en sus twits, decía que estaba aburrida, que no le entendía el sentido a la vida, que buscaba hacer algo por algo, pero no sabía qué ni por qué. Si le agregás una pizca más de angustia cerraba su profile en el de una suicida.

Esos que el vivir les quema el alma.

Greenpeace es una organizacion mafiosa, facista, ya antigua, desfasada, cavernícola, neomedieval, pero por sobre todas las cosas es capta-boludos. Boludos como Camila, que le deprimía dormir la siesta.

El lenguaje de Greenpeace es difuso, vive de golpecitos insignificantes. Estilo el boludo de Pergolini vestido de oso yogui. En Europa salen a andar en bici en culo para incentivar quién sabe qué protesta por las pieles. En Europa está lleno de Camilas. En los 80 se escuchaba punk y se inyectaban heroína, en los 90 lo mismo, en el 2000 paso algo, la generación “película The Beach” con Di Caprio cazando tiburones en una comunidad neonazi. 23 boludos autopresos en una isla esperando el viajecito mensual al continente para que le traigan baterías para el GameBoy. Subsumidos en la exageración simbólica fetichista de los efectos del porro, toda la vida rodeando eso, un pucho que te marea.

La generación del 2000 aburrida y sin drogas duras estaba condenada a desaparecer bajo el vil sistema que dejamos atrás en los 50, el tipo que labura, la madre que hoy labura, los chicos al colegio. Un flagelo.

Pero llegó el fracking, un sistema de extracción de petróleo a 3000 metros de profundidad promedio que imprime nanofracturas en reservorios de petróleo y gas para extraerlo. Igual que el de toda la vida de los últimos 120 años, pero con un toque extra. Un toque extra que permitiría a los boludos de The Beach seguir jugando con sus GameBoys en los recreos de jugar a ser granjeros. Antes que los masacren los buenos.

The Beach, dirigidos por una nazi casada con otro nazi, comiendo lechuga y tomando agua de lluvia, parece ser el modelo de civilización nueva que nos ofrecen los eco-fascistas de Greenpeace, una organización escindida de otras “fundaciones” anteriores que se dedicaban a expulsar de sus tierras a miles de pobladores africanos para hacer “reservas naturales” en donde puedan pastar elefantes, mientras condenaban a millones de seres humanos a vivir confinados en zonas no fértiles, alimentados por misioneros y luego la ONU.

Los mismos que hoy no quieren que haya petróleo, porque invirtieron todo su dinero en acciones de empresas de generación de energías alternativas al petróleo que son obsoletas.

Camila es una boludita de 20 años como muchas otras que les “deprime” ir a laburar. Del otro cuarentón hoy liberado hablare en otra edición, porque merece un artículo aparte.

Baleares, un viaje en el tiempo - Robert Graves 1 (1929-1936)

 

Douglas Tin Legs Bader (Piloto sin piernas)

Douglas Tin Legs Bader (Piloto sin piernas)

Douglas Bader, cuyo nombre completo era Douglas Robert Stewart Bader, también conocido como Douglas Tin Legs Bader (Londres10 de febrero de1910 - Londres5 de septiembre de 1982) fue un piloto de la aviación de caza británica que alcanzó celebridad por ser un «as» de la Royal Air Force (RAF), que logró una treintena de victorias en combate, de las que 22 fueron confirmadas, en tan sólo 15 meses de actividad en los combates aéreos contra los aviones de la Luftwaffe alemana sobre los cielos del sur de Inglaterra y del Canal de la Mancha durante la Segunda Guerra Mundial.1 Y ello con la peculiaridad de que, amputado de ambas piernas a raíz de un accidente imprudente anterior a la guerra, combatía provisto de dos prótesis artificiales.2

Pocos hombres han llegado en la Historia a convertirse en una leyenda viviente, y Douglas Bader fue uno de ellos, personificando el heroísmo de la RAF durante la guerra. Para él se llegó incluso a acuñar un mote especial: el as lisiado.

Fue dejado en Inglaterra por sus padres hasta la edad de dos años, tras el cambio de destino de su padre, que era ingeniero civil y fue destinado a la India, ya que sus padres temían que el clima indio resultase excesivamente rudo para un bebé.2 Finalmente, los tres regresaron al Reino Unido en 1913. Poco tiempo después, a raíz del estallido de la Primera Guerra Mundial su padre, Frederick, se unió al Ejército británico y fue enviado a Francia con la British Expeditionnary Force para combatir contra los alemanes. Sería la última vez que Douglas Bader viese a su padre, puesto que éste falleció en 1917 a consecuencia de una herida de metralla en la cabeza.2 Como anécdota, su padre fue enterrado en las cercanías de Saint-Omer, en el departamento del Paso de Calais. Por una ironía del destino, Douglas fue encarcelado en las cercanías del lugar por la Wehrmacht durante la guerra siguiente. Posteriormente, su madre, Jessie, contrajo un segundo matrimonio con un sacerdote anglicano, William Hobbs.2

En su período como estudiante, Douglas demostró poseer un espíritu independiente y no conformista. Atleta consumado, destaca en los deportes de equipo, convirtiéndose en capitán del equipo de rugby, insinuando ya sus maneras de liderazgo. En 1923, pasó a residir con su tía Hazel y especialmente con el marido de ésta, el teniente de aviación Cyril Burge, piloto en la Escuela del Aire de la Royal Air Force en Cranwell. En este hecho tiene su origen su pasión por la aviación, pasión que ya no olvidará jamás.

En 1927 tomó la decisión de hacer carrera como piloto militar en la RAF, tras lo que entró en la Escuela del Aire de Cranwell en septiembre de 1928. Demostró ser un alumno medio, pero con excelentes aptitudes para el vuelo. A la mitad del período de su formación como piloto, de dos años de duración, era el 18º, en una promoción con un total de 21 alumnos pilotos. El jefe de la Escuela, el vicemariscal del aire Halahan, le previno: «Es usted joven, puedo comprender sus problemas, pero la RAF no, la RAF quiere aquí hombres, no escolares». Bader quedó profundamente afectado por el rapapolvo de Halahan, y a partir de ese momento se dedicó en cuerpo y alma a su labor. Estuvo incluso a punto de conseguir la Espada de Honor (recompensa otorgada al número uno de la promoción), premio que se le escapó por los pelos.

Tras haberse diplomado en 1930, Douglas Bader fue destinado al 23º Escuadrón de Caza, desplegado en el aeródromo de Kenley, escuadrón que en esas fechas estaba equipado con aparatos biplanosGloster Gamecock.2 Poco después, el Escuadrón cambió sus viejos aviones por unos Bristol Bulldog, más rápidos, pero a la vez menos maniobrables en condiciones de baja velocidad y baja cota de vuelo.

El lunes 14 de diciembre de 1931, Douglas Bader efectuaba un vuelo entre los aeródromos de Kenley y Woodley, junto a otros dos pilotos. Durante la escala en el aeródromo de Woodley, Douglas discutió sobre acrobacias aéreas con unos jóvenes pilotos, puesto que ya gozaba de la reputación de pericia en las acrobacias de vuelo. Sus contertulios le solicitaron una demostración de vuelo a baja cota de altitud, a lo que Douglas respondió que poseía poca experiencia de vuelo acrobático a los mandos de un Bulldog. No obstante, justo después de despegar, Douglas efectuó la maniobra de vuelo conocida como tonel y sobrevoló el aeródromo en vuelo boca abajo. Desgraciadamente, volaba demasiado bajo y, sobre todo, demasiado lento. Cuando quiso volver al plano horizontal de vuelo, el ala izquierda de su aparato rozó contra el suelo y se aplastó, con lo que el avión se accidentó, convirtiéndose en un amasijo de chatarra. Las dos piernas de Douglas Bader quedaron aplastadas, la izquierda bajo el sillón de pilotaje, a la vez que su pie derecho quedó aprisionado bajo la palanca de mando del timón.

El joven Douglas fue rápidamente extraído de los restos del aparato accidentado, siendo transportado al Hospital Real de Berkshire, donde fue puesto en manos del doctor Leonard Joyce, que era sin duda el mejor cirujano del momento en todo el Reino Unido. Inmediatamente, el doctor Joyce le amputó a Douglas la pierna derecha por encima de la rodilla y, pocos días más tarde, tuvo que amputarle también la pierna izquierda 15 centímetros por debajo de la rodilla. Tras ambas operaciones, el estado de salud de Douglas empeoró, llegándose a temer que no lograse sobrevivir, aunque posiblemente debido a su férrea voluntad logró recuperarse.

Contra todas las previsiones, pues, Douglas Bader logró sobrevivir tanto al accidente como a las operaciones subsiguientes. En 1932, tras una larga y dolorosa convalecencia (durante la misma adquirió dependencia de la morfina), fue enviado al Hospital de la RAF en Uxbridge. Allí entró en contacto con los hermanos Dessoutter. Marcel Dessoutter era un antiguo ingeniero aeronáutico que había perdido también una pierna a raíz de un accidente de aviación, tras lo cual había fundado una sociedad dedicada a la fabricación de prótesis de piernas, realizadas con aluminio, lo que en esa época era una auténtica revolución en el campo de las prótesis artificiales. Douglas Bader fue el primer cliente de la empresa en necesitar una prótesis para cada una de sus piernas. A pesar de todos los inconvenientes de tipo físico y sin desfallecer en ningún momento, Douglas Bader se dedicó a la pesada tarea de reconstruirse, no sólo física, sino también mentalmente.

Su objetivo era el de lograr caminar sin ayuda de muletas y, aunque todo el mundo le decía que eso era imposible, Douglas lo consiguió. Rápidamente, pudo conducir un automóvil, que había sido modificado para adaptarse a sus prótesis. Pudo jugar al golf o invitar a las chicas a bailar. Durante un fin de semana que pasó en compañía del subsecretario del Aire del Gobierno británico, sir Phillip Sasson, en junio de 1932, su deseo de volar era tan manifiesto que su acompañante, que residía en las cercanías del aeródromo de Lympe, se las ingenió para que pudiese efectuar un vuelo a bordo de un avión Avro 504, un aparato de entrenamiento, durante el cual Douglas pilotó perfectamente al avión. Una revisión médica le declaró apto para efectuar algunas prácticas de vuelo, con carácter restringido. Pero poco después, en abril de 1933, se le informó de que era definitivamente apartado del servicio activo en la Royal Air Force, lo que le sorprendió sobremanera, dejándole aturdido.2 Algunas semanas después, abandonó la RAF, recibiendo una pensión por invalidez total.

Durante los siguientes seis años, Douglas Bader pasó a trabajar en unas oficinas para la Asiatic Petroleum Company, la misma compañía que se transformaría posteriormente en la compañía petrolíferaRoyal Dutch Shell. En 1935, efectuó un feliz matrimonio con Thelma Edwards, que mantendría la devoción por su marido a lo largo de los 37 años siguientes.

A pesar de su nueva vida, seguía vigente su deseo de volver a volar. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Bader utilizó como contacto a un antiguo conocido en el Ministerio del Aire y, con el apoyo de un antiguo jefe, logró el reingreso en la RAF, aunque dependiendo de una prueba de vuelo en la Escuela Central de Vuelo, en Upavon, en 1939.2

El 27 de noviembre de 1939, ocho años después de su accidente, Bader volvió a encontrarse de nuevo a los mandos de un avión Avro Tutor K-324. Muy pronto, Bader pasó a pilotar un Fairey Battle, bombardero diurno monomotor, y luego un Miles Master, la última etapa para un piloto de la RAF antes de poder pilotar los Supermarine Spitfire y los Hawker Hurricane. En febrero de 1940, Bader fue destinado al 19º Escuadrón de Caza, con base en Duxford, siendo, a sus 29 años de edad, considerablemente mayor que el resto de pilotos que le rodeaban. Dos meses más tarde, fue nombrado comandante de la 222ª Escuadrilla de Caza, otra escuadrilla basada en Duxford, que estaba a punto de reemplazar sus desfasados Bristol Blenheim por unos flamantes Spitfire.2

Justo antes de tomar el mando, intentó hacer despegar su Spitfire con la hélice pasada de revoluciones y, fatalmente, el aparato se estrelló al despegar. De este accidente debe destacarse como curiosidad que, en el caso de que sus piernas no hubiesen sido amputadas con anterioridad al mismo, las hubiese perdido en el accidente. En este caso, únicamente hubo que recomponer las prótesis retorcidas. Sorprendido por la tontería propia de un novato que había cometido, la reconoció sin ambages. Felizmente para él, el ministro del Aire, Trafford Leigh-Mallory, consideró que habría aprendido la lección y que nunca más volvería a cometer ese error, con lo que le confirmó al mando de la escuadrilla.

En junio de 1940, Bader fue enviado, junto con su escuadrilla, para efectuar la cobertura aérea durante la retirada de Dunkerque de las tropas británicas ante el acoso de la Wehrmacht en Europa. En el curso de una de las salidas, Douglas Bader alcanzó su primera victoria aérea, sobre un Messerschmitt Bf 109 de la Luftwaffe. Aún en junio de 1940, fue nombrado jefe de la 242ª Escuadrilla de Caza, una unidadcanadiense que había quedado seriamente afectada en los combates correspondientes a la batalla de Francia y que en esos momentos estaba en un bajo estado de moral. Dicha moral no quedó precisamente mejorada cuando, en el aeródromo de Coltishall, vieron bajar del avión a su futuro comandante y comprobaron que carecía de ambas piernas. Sin embargo, Bader despejó inmediatamente sus temores, ofreciéndoles una demostración de acrobacia aérea de 30 minutos, que les impresionó profundamente. Tras enfrentarse con algunos problemas de avituallamiento, Bader pudo rápidamente declarar que su nueva escuadrilla, formada por 18 aparatos Hawker Hurricane, estaba lista para el combate. Era el momento oportuno, puesto que la decisiva batalla de Inglaterra estaba a punto de dar inicio.

Durante este episodio bélico, Bader participó en la elaboración y puesta a punto de la estrategia del Big Wing, que consistía en hacer despegar conjuntamente a varias escuadrillas de aviones de caza para enfrentarse con las oleadas de bombarderos de la Luftwaffe en su avance previo al bombardeo, de tal modo que se pudiese derribar al máximo posible de ellos antes de que descargasen sus cargas de bombas, abortando así los propios bombardeos y desorganizando a las escuadrillas atacantes. Cuando se dio por concluida la batalla de Inglaterra, Douglas Bader recibió las Distinguished Flying Cross(DFC) y Distinguished Service Order (DSO), a la vez que pasó a ser Wing Commander del aeródromo de Duxford.

Durante la batalla de Inglaterra, Douglas Bader estaba preocupado por la posibilidad de ser derribado sobre el canal de la Mancha, debido a que, caso de caer sobre el agua, sus prótesis podían actuar como lastre haciéndole hundirse en el mar. Por ese motivo, para intentar ayudar a la flotabilidad de las mismas, decidió rellenarlas con pelotas de ping pong. No obstante, en la siguiente misión que efectuó oyó unos ruidos extraños, pensando que era atacado por un avión enemigo. Sin embargo, se trataba de la explosión de las pelotas de ping pong, afectadas por la altura.3

En marzo de 1941, dejó la escuadrilla 242 para pasar a ser Wing commander del aeródromo de Tangmere, asumiendo así el mando de tres escuadrillas de Spitfire (las escuadrillas 145ª610ª y 666ª), así como una escuadrilla de Bristol Beaufighter. Durante este mando diseñó y puso a punto la formación en «cuatro dedos», que posteriormente ha sido utilizada por todas las fuerzas aéreas del mundo, para hacer volar conjuntamente a una patrulla compuesta por cuatro aviones. Douglas Bader, durante este período, hizo gala de un espíritu táctico inusual, trabajando en estrecha coordinación con su alter ego en tierra, el controlador A.G. Woodhall. Por su brillante liderazgo, fue recompensado con una barra para añadir a su previa DSO.

Bader parecía invencible pero, el 9 de agosto de 1941, tras haber obtenido otras dos nuevas victorias, topó en el aire con un tercer Messerschmitt 109, viéndose obligado a saltar en paracaídas. Durante las maniobras de extracción de la cabina de vuelo del avión alcanzado, perdió las dos prótesis de sus piernas. Al haber caído en territorio ocupado por los alemanes, se convirtió en prisionero de guerra, siendo enviado a un hospital en las cercanías de Saint-Omer, muy cerca del lugar en el que se encontraba la tumba de su padre. Antes de ello, Adolf Galland, uno de los jefes de la Luftwaffe, envió un vehículo para que le recogiese y le llevase a su base aérea para poder charlar con él.4 En ese momento se puso en marcha una de las menos conocidas y más increíbles operaciones de la Segunda Guerra Mundial. Tras ponerse de acuerdo alemanes y británicos, se dejó paso libre a un avión británico con el fin de que lanzase en paracaídas un nuevo par de prótesis para Douglas Bader. Se trata sin duda de la única ocasión en que los alemanes autorizaron a un avión británico para que sobrevolase la Francia ocupada. La operación fue un éxito, y Bader recibió su nuevo par de piernas.4

Una vez recuperada de nuevo su capacidad de movimiento tras serle reimplantadas las prótesis, y con la voluntad inflexible que le caracterizaba, rápidamente efectuó la primera de sus numerosas tentativas de evasión. Inició así un largo periplo de campo en campo y de evasión en evasión, hasta acabar recalando en la célebre fortaleza de Colditz, donde los alemanes, que aunque admiraban a este oficial fuera de lo común estaban cansados de sus tentativas de evasión, procedieron finalmente a la confiscación de sus prótesis, tras que Douglas rechazase hacer la promesa de no volver a efectuar ningún nuevo intento de fuga.2

En la primavera de 1945, tras ser liberado por el 1º Ejército estadounidense, que acababa de conquistar Colditz, se dirigió inmediatamente a París para solicitar un Spitfire y regresar al combate antes del fin de la guerra. Sin embargo, no se le concedió la autorización, ya que ya formaba parte de la Historia y de la leyenda y el alto mando no deseaba perder a un hombre de esa envergadura. Fue ascendido aGroup Captain, asumiendo el mando de la Escuela de Cazas de Tangmere, siendo posteriormente nombrado jefe del sector de Essex con el 11º Grupo de North Weald. El 15 de septiembre de 1945, condujo personalmente el desfile aéreo de la victoria, formado por 300 aviones, que sobrevoló la ciudad de Londres.

La RAF le propuso reconocerle el grado y antigüedad que le corresponderían de no haber mediado su etapa como prisionero de guerra, pero la empresa Royal Dutch Shell le propuso por su parte una plaza en su departamento aéreo, con derecho a su propio avión privado. Tras una larga reflexión a lo largo de cuatro meses, y convencido de que la RAF en época de paz sería bien distinta de la RAF que había conocido durante la guerra, Bader dimitió por última vez de sus cargos en la Fuerza Aérea británica. Tras su abandono de la RAF en febrero de 1946, voló por todo el mundo para la Shell, a menudo en compañía de su esposa, Thelma.2

En 1976, fue nombrado caballero por la reina Isabel II, en razón del conjunto de sus actividades a favor de aquellos que habían sufrido una amputación. Tras la muerte de su esposa Thelma, contrajo un segundo matrimonio con Joan Murray, que compartía igualmente su interés por la ayuda a los desfavorecidos. Su carga de trabajo era tal que habría hecho desfallecer a cualquiera, pero fue llevada a cabo por un hombre desprovisto de sus extremidades inferiores y con un corazón que poco a poco se iba deteriorando sin remedio. Su férrea voluntad le sostuvo hasta el mes de agosto de 1982, cuando sufrió un episodio leve de ataque cardíaco, tras participar en un torneo de golf en Ayrshire. Tres semanas después, el 5 de septiembre de 1982, tras una comida de celebración del 90 aniversario del mariscal del aire de la RAF sir Arthur "Bomber" Harris, falleció a causa de una crisis cardíaca, a la edad de 72 años. El London Times escribió: «Se convirtió en una leyenda al personificar el heroísmo de la RAF durante la Segunda Guerra Mundial».

 

 

 

 

Marilyn Monroe Photo by JFK

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Pánico y locura (Dee Dee Ramone)

Pánico y locura (Dee Dee Ramone)

Ahora estoy sentado en una habitación, otra vez en la Argentina. Es un adormecido barrio de Buenos Aires llamado Banfield, en la casa de la abuela de mi novia. Me estoy escondiendo otra vez porque me siento triste y sé que voy a deprimir a cualquiera que me vea. Hago algo estúpido y dejo que un perro merodee por acá, creyendo que me va a levantar el ánimo. Lo encontré en la entrada, y ya lo bauticé Ramon. Es un perro callejero, gordo y viejo; es evidente que peleó con otro perro y tiene una pata medio herida. Yo tengo la cabeza medio herida. Me peleé con un fan de los Ramones. 


Nos reunimos con la abuela de Bárbara y sus dos hermanas en el aeropuerto. Nos ubicaron en la pieza de la hermana de Bárbara, ella terminó durmiendo en el living. Se puso todo un poco tenso. Creo que saqué de quicio a todos, y aquí estoy otra vez sentado en una habitación, solo, escribiendo. Cuando intento salir a caminar, el mundo se vuelve demasiado intenso para mí. Me hace retroceder. Me siento vulnerable, fuera de lugar, mal recibido en todos lados. Me siento una mierda, como se sentiría un criminal, excepto que yo no soy un criminal.

 
En este momento, Ramon, el perro al que dejé pasar, se levanta y sale de la pieza. Ramon tenía que seguir su camino. Lo dejé entrar. Me hubiera gustado que apreciara el gesto. Sé que Ramon es sólo un perro viejo y maltratado, sé que no podría saber lo que está pasando, pero igual me molesta. Vos, gordo de mierda, murmuro mientras sale por la puerta. 


Lo que más necesitaba era una visa para Bárbara, así podíamos ir a Estados Unidos, donde estaríamos mejor los dos. Pero eso llevó otro año de intentos. Fue difícil. Ella era menor de edad y tenía pasaporte argentino. Sus padres no nos ayudaban. 
La Argentina es como un desvío del tiempo. Me recuerda a cuando Estados Unidos era un país lindo en el que vivir. Aunque todo es más duro en la Argentina, la gente aquí es más amable que en la mayoría de los lugares. El smog es tan abundante que te corta los pulmones. Los colectiveros salen a matar. Tratan de empujar a la gente fuera del camino con sus grandes micros malolientes. Es una locura. Los exhaustos caños de escape emanan nubes de humo negro que se meten en las ventanillas abiertas de los demás coches. Todos tienen las ventanillas abiertas porque nadie tiene aire acondicionado. Los autos acá son todos viejos y están hechos mierda, pero tienen mucho soul. Mucha onda. 


El problema es que me cuesta mucho conseguir dinero para vivir en la Argentina. Mi contador, Ira, solía mandarme dinero a través de la Western Union de Córdoba y Suipacha. El viaje en taxi para llegar hasta ahí era siempre una pesadilla. Ante todo, hacía calor. Mucho, mucho calor. El taxista me empieza a hablar en español, sin parar, acerca de los Ramones. No le entiendo una palabra. Cada tanto le murmuro un “sí”. Trato de mantener la calma, pero como el conductor se da vuelta para conversarme y sus ojos nunca se posan en el camino, miro fijo el parabrisas tratando de guiar al taxi a través del tráfico, asegurándome de que no nos hagamos mierda, puesto que tengo que conseguir la plata. Los paragolpes de los autos van pegados. Frenada y arranque. Excéntricos conductores latinos enfurecidos. Es como en una película.


Cuando llego a Western Union, entro corriendo y salgo con seis billetes de 100 pesos. Me subo de vuelta al taxi y enfilo para Banfield, en las afueras de Buenos Aires, mi actual domicilio. Debería estar contento, pero nunca consigo estar en paz. Mientras avanzamos, las noticias de la radio dicen que los Ramones darán su último show en Buenos Aires el 16 de marzo. Iggy también será de la partida. Siempre hay algo que lo arruina todo. En este momento es la estación Rock & Pop. Están publicitando sin parar el show de Iggy y los Ramones. 


Después hay un aviso de que Attack 77 (sic) fue agregado para el show. Esto es verdaderamente horrible. No estoy de ánimo como para ver a Attack77 o la estúpida cara de Iggy, ni tampoco las estúpidas caras de John, Joey y Marky. Tan pronto como llego a casa apago la Rock & Pop, que Bárbara tenía puesta a todo volumen en un boom box de Panasonic. Qué día de mierda. Los Ramones estarán merodeando para un reencuentro. Qué largo se hizo todo.


Empezaba a resultar obvio que yo estaba obligado a tocar en la despedida de los Ramones. Todo el mundo en el barrio empezó a acosarme para que le diera entradas. Para mantener la calma, tuve que sacar mi guitarra y tocar algunas canciones de los Ramones en la vereda. Para mí fue horrible. Estaba muy desmoralizado. Cuando los Ramones llegaron al Buenos Aires International para su último show, yo deseaba estar muerto. Terminé prometiéndole a la gente que le conseguiría entradas gratis. Llamé nueve veces a la Rock & Pop, al promotor de los Ramones en Buenos Aires. Hablé con un par de personas. No podían prometerme nada, excepto que me devolverían el llamado. Nunca lo hicieron, así que supuse que no iría al concierto. El hecho de haber llamado a la Rock & Pop nueve veces y que ellos fueran tan descorteses me hizo sentir que el mundo entero estaba en contra mía. ¿Qué más podía pensar?


Bueno, igual supuse que sería muy desalentador ver a los fans de Dee Dee Ramone escupiendo a CJ en lugar de a mí, y ver al público haciéndosela pasar mal a Johnny Ramone, esperando a que CJ cometa un error para que Johnny se pusiera aún más furioso.
Había mucha furia alrededor del show, aun antes de que ocurriera. Hubo un caos en el centro de Buenos Aires cuando los ganadores de un concurso de entradas fueron inexplicablemente ignorados por el promotor del concierto. Ninguno de ellos obtuvo su entrada gratuita, y después de que pasaran la noche haciendo cola para recibirla, se enfurecieron. Después de eso, no me dio ninguna gana de ir. 
Lo vi todo. Había ido a Western Union a buscar algo de dinero y me quedaba de camino en el trayecto hasta Dunkin’ Donuts, donde compraría seis tickets para las hermanas de Bárbara, Sofía y Rocío, y sus amigos. El hecho de tener que comprar seis entradas para los Ramones me hizo sentir raro, y no sabía que estarían repartiendo entradas al lado, en el edificio de Coca-Cola. Para cuando la policía llegó para despejar la zona, todas las vidrieras de los negocios estaban rotas. Más tarde, el revuelo fue reportado por MTV. 


Entonces, Monte finalmente me llamó. Después de eso tuve que hablar por teléfono con Johnny Ramone. 
“No sé cómo nos quedamos atascados haciendo la gira con Metallica, Dee Dee”, me decía. “Estoy medio loco. Todo el mundo explotó. Arturo se quedó mal por algo que ocurrió justo antes de que saliéramos de Brasil. Fue una pesadilla. Me gustaría que vinieras al show. Nos gustaría verte.” 
“Bueno”, dije. Me sentí horrible después de cortar. Además de mis problemas, sentí pena por John y el resto de los Ramones.
Llegué a su hotel a las cinco, la hora que Monte había arreglado para verme. La banda y yo íbamos a tocar juntos “53rd & 3rd”. Iríamos a ensayar la canción a la prueba de sonido, después iríamos a cenar y a pasar un rato juntos.
Me sonaba bien. Lo que ellos no sabían es que desde hacía un par de días yo me la pasaba intentando entrar a la Embajada de Estados Unidos para tramitar una visa para Bárbara, así la podía llevar a Nueva York. Empecé mi día a las cinco de la mañana, porque tenía que hacer la cola en la embajada, que abría a las seis. Debo estar loco. No lo sé. Seré cualquier cosa, menos un buen perdedor. Peleo hasta el final por lo que quiero. La gente siempre comenta sobre mí: “Oh, Dee Dee, siempre se sale con la suya”. 


El día del show de los Ramones, lo primero que hice fue ir a la embajada. Ya había mucha gente. Caminé por la vereda, bordeando la cola unpar de veces, pero estaba muy nervioso. Me dirigí al guardia de seguridad, que estaba en la puerta de una entrada con aspecto de búnker. 
“Quiero entrar y conseguir una visa”, le solicité. 
Cuando estuve en el segundo cordón policial, traté de sobornarlos con 300 pesos, pero no aceptaron. 
“Ya no hacemos eso, señor”, dijeron. 
Lo que me hizo conseguir la visa fue gritar, como me había recomendado mi madre. Debería haber hecho una fiesta para celebrarlo, pero tenía al taxi esperándome para llevarme al hotel Hyatt y reunirme con los Ramones. El taxista no paró debido a la multitud. Yo tuve que abrir la puerta y saltar fuera del coche. Le pagué después, cuando volví a Banfield. Bárbara, que se suponía no iba a venir, estaba detrás mío. Era demasiado. 


La entrada al hotel estaba vallada. Había policías por todas partes. Fans por todas partes. Los promotores estaban fuera del hotel. Me vieron y me dedicaron una mirada antipática. Así y todo, intenté atraer su atención. 
“Soy Dee Dee”, grité. “Soy yo.” 
Todos los fans de los Ramones empezaron a asentir, y a gritar: “Es Dee Dee, es Dee Dee. Déjenlo entrar”. Pero a la vez ellos me alejaban de la puerta y me pedían autógrafos y fotos. 
Los policías me miraban con odio. Todo el mundo me empezó a zamarrear. Era como un maremoto viniéndoseme encima. De casualidad lo vi a Marky. Traté de llamar su atención. “¡Marky, ayudame!”, grité. 
Simuló no verme. Se escondía detrás de sus anteojos oscuros estilo Elvis. Había tejido una red de odio alrededor suyo. Con su campera de cuero negra de motociclista y su piel pálida, se parecía tanto al Marky Ramone original que era irreal.
Estaba parado fuera del hotel, protegido de los fans por el cordón policial. Cuando los fans de los Ramones lo vieron, flashearon. Yo estaba ahí afuera, solo. Era obvio que Monte había arreglado que firmaran autógrafos a la misma hora que me pidió que estuviera en el hotel. Tuve que pelear por mi vida. Fue horrible. De alguna manera, logré llevar a Bárbara y a mí entre los guardias de seguridad, la policía y los fans. Estaba esquivando el filo de lápices y lapiceras de buscadores de autógrafos que pasaban frente a mis ojos cuando alguien me pateó en la canilla. Cuando finalmente entré al lobby del hotel, estaba sacado. 


Marky fue la primera persona que vi. 
“Te odio”, grité. “Me viste, y no me hiciste pasar.” 
“No es cierto. No te vi. Dee Dee, payaso. Dame un beso. Te queremos.”
Esto es una mierda, pensé.
Monte estaba ahí. Se lo veía desbordado. Era triste verlo así. Mark estaba tratando de sonreír. Era esa sonrisa practicada estilo Hollywood que me hace poner más loco cuando la veo en la cara loca de Marc. Yo estaba perdiendo los estribos. Está tan demente como Monte, pensé. 


Lo vi a Johhny Ramone y no lo pude creer. Esto es serio, pensé. Se lo veía muy, muy mal. Realmente terrible. Muy quemado. Me sentí horrible por lo que estaba viendo. Esto no está bien. Estaba preocupado por Johnny Ramone del mismo modo en que estaba preocupado por Brian James unos pocos años atrás, cuando hizo la última gira con Damned. Pero pronto empecé a ordenar ideas y me sentí mejor. Esto es genial, pensé. Bárbara y yo terminamos cenando con ellos en el área lounge del hotel. Unos pocos fans privilegiados me acosaban mientras yo intentaba comer y hablar con un deteriorado Joey. 
“Dee Dee”, me dijo Marc. “¿Qué pediste?”
“Ya sabés, Marc”, respondí. “Un sandwich de carne y sopa francesa de cebollas. Las cosas más caras del menú; ya sabés, Marc, trato de sacarle el mayor provecho a todo esto.” “Sé a lo que te referís, hermano”, me aseguró amorosamente. Sabía que debajo de su calma, Marc planeaba secretamente un regreso. 
Me hizo sentir bien. Cómo podía detestar a ese tipo, pensé. Después de la cena, fui a la prueba de sonido en la van junto al promotor y el resto de la banda, excepto Johnny Ramone, que era demasiado miserable como para estar con Joey y Marc, así que fue solo en un auto con Eddie Vedder y sus amigos. 


Cuando llegaron al estadio en el que tocarían para 90 mil personas, todo estaba listo. Tomaron sus posiciones y empezaron a probar. El grupo podía impresionar a otras personas, pero no a mí. Eran buenos, pero ya no tenían onda. Johnny Ramone parecía más un tenista que un guitarrista, ¿saben? 
Al final, no me quedé para el show. No había recibido precisamente un trato privilegiado por parte de los Ramones, sus fans y la Rock & Pop. Traté de ser bueno en una situación mala, ser leal después de todos los agravios que había sufrido. Pero no funcionó. Que se jodan, pensé. En el camino de vuelta al hotel, en un semáforo en rojo, abrí la puerta de la van y salté. Paré un taxi y antes de que entendieran qué estaba pasando, yo iba de regreso a Banfield, a la casa de la abuela de Bárbara. Sus hermanas, Sofía y Rocío, estaba peleando tan amargamente para decidir quién iba con quién con los cuatro tickets que les había dado, que les di los dos que me había dado Rock & Pop para conservar la paz. Así que no fui al show. Lo escuché por radio en la cocina, tamborileando nerviosamente los dedos contra la mesa de linóleo. 
Sentía que no había excusa para la manera en que me habían tratado. Era bastante irrespetuoso pedirme que fuera a tocar una canción con ellos, arreglar una hora para encontrarnos, y después no hacerse cargo de lo que pasara conmigo afuera del hotel.


Muchos incidentes de esta clase me amargaron respecto de los fans y de los Ramones. Hubo tanto alboroto alrededor de un posible documental sobre el último show de los Ramones que los dejé hacer: les pasé mi número de teléfono y dije que estaría disponible. De alguna manera sabía que nunca sucedería. 
Una historia de los Ramones no puede tener final feliz. Me alegra que se haya terminado, aunque algo de todo eso haya sido divertido. Me parece que los Ramones no deberían tocar más juntos. No lo digo sin pensarlo: en verdad me preocupo por ellos, y por mí mismo. Les deseo buena suerte a todos los de la banda. A causa de nuestra relación, estamos todos lastimados. Nos herimos el uno al otro. Mi libro cuenta la historia. Es una historia que me alegra haber contado.

La Verdadera historia de la Aurorita

La Verdadera historia de la Aurorita

Aquí la verdadera historia de la Aurorita y porque fue silenciada:

Don Aurelio Capogrosso, arribo al país en la decada del 40. Como muchos en esos años, huÌa de Europa, donde se vivenciaban los primeros conflictos bèlicos que derivarìan en la Segunda Guerra Mundial.En su pueblo natal llamado Cirigliano, ubicado al sur de la bota Itálica, Aurelio Capogrosso se ganaba la vida como ayudante de herrero, hojalatero, tornero, etc, llegando a tener su propio taller donde elaboraba barandales, pasamanos y balcones los cuales embellecieron cientos de palacetes italianos.

Pese a ello, Capogrosso deja atras su país y llega a la Argentina con sus herramientas y lo mas valioso, un basto conocimiento en el torneado del metal. Es contratado de inmediato por un compatriota llamado Vitorio Rossi, un hombre pelirrojo proveniente de la localidad de Bérgamo, al norte de la península. Rossi había arribado al país en los 30, había llegado con su esposa y su hija, provenía de una familia acomodada del norte de Italia quienes le remesaban dinero con el cual montó un taller en el barrio de Barracas dedicado a la confección de cañerías para abastecer a una creciente industria de la construcción.

El desempeño de Aurelio en su trabajo hizo que fuera reconocido por la totalidad de sus compañeros. Además era considerado por todos una excelente persona, en sus ratos libres, hacia juguetes con trozos de metal para los hijos de sus compañeros de trabajo, monopatines, triciclos, etc. Pese a todo ello no lograba conformar a su jefe Don Rossi, quien se negaba a aumentar su magro sueldo que solo le permitía cubrir dos comidas básicas por día.

Un día de Julio de 1945 Don Rossi llamó al personal de la planta para mostrarles un paquete que le enviaran sus familiares desde Italia. Frente a todos ellos, desembaló una flamante bicicleta Bianchi Rodado 26, color negro con ribetes en dorado. Rossi de un humor poco entendible pedía a sus empleados aplausos para la bicicleta que ellos nunca podrían pagar. Aurelio no podía tolerar un dÌa mas en los talleres. Mientras Rossi pagaba mÌnimos salarios, se paseaba vestido con trajes hechos a medida, conduciendo los mejores automóviles y encima de ello, menospreciando a sus compatriotas del sur a quienes trataba de brutos . 

Desde hacía seis meses, con sobrantes de caños y metales, luego de su horario de trabajo, Aurelio había comenzado a fabricar un cuadro de bicicleta que le permitiría movilizarse desde la pensión que ocupaba hasta el taller propiedad de Rossi, unas 30 cuadras, pero para terminar su obra solo le faltaba dotarla de llantas y cubiertas. Diariamente, antes de dejar la planta en su bicicleta Bianchi, Rossi solía burlarse grotescamente de la "piccola" bicicleta que fabricaba Aurelio. Cansado de ello Aurelio Capogrosso decide retar a Vitorio Rossi a una carrera en bicicleta. Rossi pone como condición que la carrera se corra por las márgenes del arroyo Matanza, lo que Aurelio acepta. Se dejaron estipuladas las siguientes condiciones, si Rossi ganaba, Capogrosso deberÌa trabajar durante 4 años con el mismo sueldo y en doble jornada, si en cambio Capogrosso resultaba vencedor, Rossi pagarÌa a Capogrosso un bonus de 15 sueldos. Rossi acepta sin dudarlo ya que considera imposible perder una carrera en su rodado 26.-Pusieron como fecha de la contienda el 26 de septiembre. Una colecta entre sus compañeros hizo que un día antes de la justa Capogrosso cuente con las llantas y cubiertas rodado 20 que completarían su bólido.

Era 25 de septiembre, la bicicleta estaba a punto, la había pintado color naranja, las cubiertas emulando a los autos de la Època tenían bandas blancas, todas sus partes de metal eran cromadas y la cadena aceitada, solo le faltaba esperar al día siguiente. La carrera se correría a las 10 de la mañana. Antes de retirarse , Aurelio pregunta a sus compañeros sobre el lugar de la carrera ya que no conocía mas allá de su barrio y éstos le indican que distaba a 18 km desde donde vivía. En ese momento Aurelio entendió el por qué Rossi había elegido aquel lugar, pues quería desgastar a Aurelio antes de la carrera.Con nervios por su descubrimiento Aurelio decide ir a su c asa, al dejar el taller se cruza con un Packard Clipper color Bordó, un hermoso auto de cuatro puertas los cuales no eran abundantes para su época, al volante del mismo una muchacha pelirroja se disponía a dar una vuelta. Aurelio no dejaba de mirar a la muchacha, el color de su pelo rojizo contrarrestaba con la blancura de su piel, ella también clavó su mirada en Aurelio, este era ya un hombre de 30 años, de gran talla, un mostacho de grandes proporciones tapaba parte de su cara, lo mas sobresaliente eran sus ojos a los que ella no podía dejar de mirar, eran de un intenso color turquesa. Por un momento Aurelio olvidó todo, olvidó que al día siguiente tenía por delante la carrera que definiría su futuro, olvidó que debía ir temprano a las márgenes del arroyo si quería descansar luego de los 18 km de traslado hasta el circuito y hasta olvidó su bicicleta en el taller.

Para resumir, diré que Aurelio y la muchacha no solo intercambiaron miradas, hicieron mucho mas que ello, el Packard Clipper era mas grande que la habitación de la pensión de Aurelio por eso pasaron allí la noche, eran las 6 de la mañana, solo faltaban 4 horas para la carrera, Aurelio pidió a la muchacha que lo lleve al taller para buscar su bicicleta y partir rumbo al circuito.Para ese entonces, Vitorio Rossi hacía una hora que había partido al lugar fijado para la carrera. Al bajar del automóvil Aurelio y la muchacha no podían dejar de despedirse, sus manos y labios no podían despegarse. Al ver partir el Packard con tristeza y luego con júbilo Aurelio gritó con fuerza "FERMATI SUBITO!!!" (Detente ahora mismo) Solo le pidió que lo espere veinte minutos fuera del taller. Ella nada pregunto cuando él le pidió que abriera el baúl del Packard para meter dentro lo que parecÌa una pequeña bicicleta partida a la mitad. En esos 20 minutos con gran destreza Aurelio Capogrosso había partido la bicicleta a la mitad y soldado una bisagra para que la misma pueda doblarse y entrara comodamente en el baúl del automóvil.

Con los años, Aurelio descubriría que habia inventado la primera bicicleta plegable, el mejor invento después de la rueda y la imprenta. La totalidad de los empleados de la fábrica y sus familias se encontraban al margen del arroyo Matanza, eran las 9.55 hs. Vitorio Rossi quien hacia 20 minutos que habÌa arribado a la largada ya se coronaba campeón por abandono y no paraba de esgrimir insultos hacia sus compatriotas del Sur. A lo lejos la bocina del Packard sonó, las luces hacían señas mientras al frenar tapaba a la multitud con una gran cortina de tierra, al volante la hermosa muchacha pelirroja, a su lado Aurelio Capogrosso. La cara de Vitorio Rossi se transformó, ya no sonreía, ya no gritaba, ni hablaba, sintió de golpe que sus piernas se aflojaban. Mientras, Aurelio Capogrosso extraía del interior del baúl del automóvil algo parecido a dos mitades de la piccola bicicleta que fuera objeto de las burlas de Rossi y realizaba maniobras a las que luego se las conocería como "desplegamiento" hasta formar la mas bella bicicleta rodado 20 que la historia haya visto. Vitorio Rossi seguía perplejo, turbado, confuso, su mirada no se despegaba de la muchacha a bordo del automóvil. Se acercó a ella para terminar de confirmar lo que temía: era su hija, su niña de 18 años a la que con su mujer habían esperado despiertos toda la noche a que regresara. Solo alcanzó a hacerle una pregunta: dove eravate ragazza? (donde estuviste niña?), ella exclamó: "pasando la mejor noche de toda mi vida". Mientras Aurelio Capogrosso se encontraba en la línea de partida con su flamante bicicleta, Vitorio Rossi se retiraba en silencio pedaleando hacia su casa, 18 km le esperaban por delante, ningún auto llevaría su rodado 26, y ya no tenía fuerzas para competir. Aurelio ganó por abandono, sus compañeros lo levantaron en andas y no pararon de elogiar su bicicleta, nadie comprendía por qué Rossi se había retirado. Los trabajadores preguntaron a Aurelio como llamaría a su bicicleta, qué nombre le pondría, miró a su pelirroja amada y se dio cuenta que no conocía su nombre, le pregunto: como se chiama amore?, ella exclamó: AURORA ROSSI!, todos quedaron perplejos, al escuchar el apellido de su jefe, pero Aurelio solo se concentró en su nombre y llamó a su preciosura naranja, "Aurorita".

El final de la historia es algo confuso, pero al parecer Rossi no pudo soportar que su hija sea la amada de un pobre trabajador proveniente del sur de Italia, pagó la deuda de la apuesta y selló con Aurelio un pacto de caballeros por lo cual la historia nunca saldría a la luz, dejó su negocio y volvió con su mujer a Italia. Aurelio Capogrosso con sus quince sueldos abrió un pequeño taller en La Matanza, mas especificamente en Aldo Bonzi. Sus antiguos compañeros lo acompañaron en el nuevo emprendimiento, la producción se volcó a la fabricación de una bicicleta pequeña en tamaño pero gigante en estilo, practicidad, comodidad y fidelidad. Había nacido la producción de la famosa "Aurorita".

Es sabido que en los años 80, Aurelio Capogrosso y su esposa Aurora Rossi vendieron su fábrica de bicicletas en la argentina y volvieron a su Italia natal donde vivieron hasta el final de sus días en 2002.

Esta historia fue mantenida en silencio por muchos años, hasta que en el 2001 un argentino que se encontraba paseando por un remoto pueblo del sur de Italia llamado Cirigliano detuvo la marcha de un anciano que se movilizaba en una rústica bicicleta que le resultaba familia. El argentino al verla exclamo: una Aurorita! una Aurorita!. El anciano se detuvo y con los ojos vidriosos le dijo al argentino:  "Questo e il primo aurorita"  (esta es la primer Aurorita) avere il tempo di ascoltare una storia? tiene tiempo para escuchar una historia?...

KENNEDY Y LINCOLN ALMAS GEMELAS

Se dice que todos absolutamente todos tenemos un alma gemela en algún lugar del mundo. Quienes defienden esta teoría aseguran que las dos comparten idénticos destinos. Hay dos clases de dobles, dobles iguales en almas, una copia exacta con idénticas vidas, o dobles que además de compartir vidas y destinos idénticos son físicamente exactos. Los dos hombres que aquí citamos, pertenecerían al primer grupo. Sus vidas están llenas de similitudes, que dejan, de ser meras casualidades. Los dos fueron presidentes de los Estados Unidos de Norte America, en épocas difíciles... 


*Abraham Lincoln, fue electo al Congreso en 1846. 

*John F. Kennedy, fue electo al Congreso en 1946. 

* Lincoln fue electo Presidente en 1860. 

*Kennedy fue electo Presidente en 1960. 

* Los Nombres de Lincoln y Kennedy, contienen cada uno de ellos 7 letras. 

*Ambos concentraron sus esfuerzos hasta el último día de sus vidas a Los Derechos Civiles. 

* Ambos fueron asesinados por balazos en la cabeza. 

* Ambos Presidentes fueron tiroteados en día Viernes. 

*Las esposas de ambos perdieron un hijo viviendo en la Casa Blanca. 

*Lincoln tenia un Secretario de apellido Kennedy. 

*Kennedy tenia una Secretaria de apellido Lincoln. 

*Ambos fueron asesinados por individuos que eran sureños. 

*Ambos fueron sucedidos en el Gobierno por sureños. 

*Ambos sucesores fueron de apellido Johnson. 

*Andrew Johnson, quien fue el sucesor de Lincoln nació en 1808. 

*Lyndon B. Johnson, quien fue el sucesor de Kennedy, nació en 1908. 

*John Wilkes Booth, fue quien asesinó a Lincoln, y nació en 1839. 

*Lee Harvey Oswald, fue quien asesinó a Kennedy, y nació en 1939. 

*Ambos asesinos fueron conocidos por el Mundo con sus tres nombres. 

*Ambos nombres son conformados por 15 letras. 

*Ambos criminales huyeron corriendo del lugar de los hechos. 

*Ambos fueron capturados a los minutos después del Magnicidio donde se ocultaban. 

*Booth huyó corriendo del Teatro donde disparó a Lincoln y se escondió en una Bodega. 

*Oswald huyó corriendo una Bodega desde donde disparó a Kennedy y se escondió en un Teatro. 

*Ambos homicidas fueron asesinados antes de comparecer en un Juicio. 

*Una semana antes de ser asesinado, Lincoln había estado en Monroe, Maryland 

*Una semana antes de ser asesinado, Kennedy había estado con Marilyn Monroe. 

*Ambos Presidentes tenían más de 6 pies de estatura. Ambos fueron hombres atléticos. 

*Ambos disfrutaban sentarse en una silla mecedora. Ambos gustaban de las citas Bíblicas y las de Shakespeare. 

*Ambos fueron capitanes de barcos 

*Ambos estaban con sus esposas al momento de sendos atentados y ninguna de ellas resultaron lesionadas y ambas sostuvieron las cabezas de sus esposos cuando se encontraban heridos de muerte. 

* Lincoln fue balaceado en el Teatro "Ford". Kennedy lo fué en una limousine "Lincoln", producto de "La Ford". 

*Lincoln se encontraba sentado en el Teatro en el balcón 7; Kennedy se encontraba en el vehículo 7 de la caravana presidencial. 

*Ambos Presidentes murieron en los lugares donde intentaron salvar sus vidas y que sus nombres comenzaban con "P" y con "H", en el caso de Lincoln, murió en "Paterson House" y Kennedy falleció en el "Park Hospital". 

*Ambas autopsias fueron practicadas por personal médico militar y ambos mandatarios fueron sepultados en ataúdes de caoba.- 

*Los restos de ambos Presidentes descansan muy cerca el uno del otro. La Sra. Kennedy, insistió de que la cercanía entre ambos catafalcos fuera el mínimo.